El calentamiento global amenaza la supervivencia de especies de monos amenazadas en Sudamérica, según un estudio de la Universidad de Pensilvania en Estados Unidos que se publica en la revista 'Biology Letters'. Los investigadores examinaron cómo el fenómeno climático de El Niño afectaba a la abundancia de cuatro especies de monos del continente americano a lo largo de décadas.
Los científicos se centraron en los monos de gran tamaño de América del Sur, que se encuentran muy amenazados: el muriqui de Brasil, el mono lanudo de Colombia, el mono araña de Geoffroy de Panamá y el mono aullador rojo de Venezuela.
Los investigadores pretendían descubrir las consecuencias del cambio climático sobre estos animales a través de cómo afecta a los árboles que suponen su fuente de alimentación.
Los investigadores plantearon que la respuesta de los árboles al cambio climático podría proporcionar un vínculo crítico entre los cambios en el clima y la abundancia de los monos. Para ello, compararon información sobre las poblaciones de monos con datos sobre las fluctuaciones en los recursos alimentarios como hojas, semillas y frutas.
Después, los científicos utilizaron modelos estadísticos para investigar cómo la comida y la información sobre la abundancia de animales se relacionaba con la información sobre la temperatura y las precipitaciones anuales. Para examinar estos factores a una escala regional y local, los investigadores utilizaron información sobre la temperatura anual media, lluvias y duración de las estaciones secas y húmedas entre 1960 y 1990 en Venezuela, Brasil, Panamá y Colombia.
Los científicos consiguieron también información sobre los datos climáticos a gran escala sobre el fenómeno de El Niño y La Niña, las fases de la Oscilación Austral de El Niño, ciclos de periodos de calor/sequía y frío/humeda en las temperaturas oceánicas y atmosférica de la región tropical del Pacífico. Estos ciclos a menudo están asociados con episodios perturbadores en el centro y norte de Sudamérica como inundaciones, sequías o alteraciones en la pesca o la agricultura.
Los resultados mostraron que las cuatro especies de monos descendían en número en relación a las fluctuaciones climáticas a gran escala. Incluso aunque las poblaciones de monos estaban separadas por grandes distancias, las tres especies de monos que consumían fruta de los árboles respondían de forma sincronizada al calentamiento a gran escala.
Durante los episodios cálidos de El Niño, los árboles producían más fruta de lo habitual, después durante los episodios de enfriamiento de La Niña, los árboles producían mucha menos fruta, dando lugar a escasez local e incluso a hambrunas.
Según los científicos, la elevada productividad de los árboles durante un episodio de El Niño puede llevar a la mayor dificultad para recuperarse en los siguientes episodios de La Niña, cuando el tiempo es húmedo, nuboso y frío. Este mecanismo podría explicar por qué los monos que comen fruta mostraban una respuesta retrasada a los episodios de El Niño incluso después de un retraso de uno o dos años.
Los monos aulladores también mostraban declives con los episodios cálidos y secos de El Niño pero la caída de su población no estaba sincronizada con la de las especies que comían fruta.
Según los autores, la aparición más tardía de las hojas de las que se alimentan y su maduración más rápida como consecuencia de la sequía y las temperaturas elevadas podrían influir en la mayor mortalidad de hembras adultas y las menores tasas de nacimientos al influir sobre la disponibilidad y calidad del alimento.
Según señalan los autores, el factor que resultaba más influido por los cambios en el clima era el número máximo mensual de árboles frutales que daban fruta.
Los cambios en el clima también correlacionaban en gran medida con la producción de flores y semillas. Por ello, las respuestas de la vegetación a las condiciones climáticas alteraban en gran medida los recursos alimentarios disponibles para los primates, lo que a su vez influía en el declive o aumento de sus números.
El calentamiento global ya ha producido un aumento de 0, 74 grados en el pasado siglo y se espera un aumento adicional de entre 1, 8 y 4 grados centígrados para este siglo.
Los autores concluyen que se espera que con el calentamiento global aumenten en frecuencia los episodios de El Niño.
"Este estudio sugiere que las consecuencias de tal intensificación del fenómeno de El Niño podrían ser devastadoras para varias especies de monos de Sudamérica", concluye Eric Post, coautor del estudio.
jueves, 29 de octubre de 2009
miércoles, 21 de octubre de 2009
Revela estudio que en diez años el Polo Norte carecerá de hielo en verano
Los hallazgos muestran que la mayor parte del hielo en la región sólo tiene un año o menos de haberse formado, cuenta con un espesor de alrededor de 1,8 metros y se derretirá el próximo verano.
En cuestión de una década, el polo norte se convertirá en mar abierto durante el verano, de acuerdo con información divulgada el miércoles por un equipo de exploradores que recorrió el Ártico durante tres meses.
El equipo del Sondeo Catlin del Ártico, encabezado por el explorador Pen Hadow, midió el grosor del hielo a medida que se trasladó en trineo y caminó a través de la parte norte del mar de Beaufort en el polo norte, durante un proyecto de investigación efectuado anteriormente este año.
Sus hallazgos muestran que la mayor parte del hielo en la región sólo tiene un año o menos de haberse formado, cuenta con un espesor de alrededor de 1,8 metros (seis pies) y se derretirá el próximo verano.
Tradicionalmente la región ha tenido hielo más espeso formado a lo largo de varios años, el cual no se derrite con tanta rapidez.
"Con una mayor parte de la región cubierta ahora con hielo de un solo año de antigüedad, evidentemente es más vulnerable", dijo el profesor Peter Wadhams, parte del Grupo de Estudio de la Física de los Océanos Polares en la Universidad de Cambridge, que analizó los datos recabados. "Ahora es más probable que la zona quede libre de hielo cada verano, acercando la fecha potencial en que el hielo en el mar desaparezca completamente en los veranos".
Wadhams dijo que los datos obtenidos en el Sondeo Catlin sobre el Artico respaldan el nuevo consenso de que en 20 años este océano carecerá de hielo en el verano, y que gran parte de esa disminución comenzará en 10 años.
Martin Sommerkorn del World Wildlife Fund, organismo activista por la defensa de la fauna, dijo que el mar del Artico ejerce una posición primordial en el sistema climatológico de la Tierra.
"Recientemente se evaluó que una pérdida así en la cubierta de hielo del Artico desencadenaría potentes repercusiones en el clima que tendrán un impacto mucho más allá del Artico mismo", advirtió.
"Esto podría generar inundaciones que afectarían a una cuarta parte de la población mundial, incrementos sustanciales en las emisiones de gases de invernadero a partir de la liberación de carbono almacenado en forma masiva y cambios extremos en el clima", agregó.
El calentamiento global ha incrementado lo que está en juego en la puja de varias naciones por incrementar su soberanía en el Artico, porque la disminución del hielo polar podría algún día facilitar el ingreso a la zona para la explotación de recursos y permitiría establecer nuevas rutas marítimas. El rápido derretimiento del hielo ha generado especulaciones de que el Pasaje del Noroeste, que vincula los océanos Atlántico y Pacífico, pudiera convertirse algún día en una ruta para barcos.
Los resultados del sondeo llegan en momentos en que los negociadores se preparan para reunirse en Copenhague en diciembre con el fin de redactar un nuevo pacto para combatir el calentamiento global.
En cuestión de una década, el polo norte se convertirá en mar abierto durante el verano, de acuerdo con información divulgada el miércoles por un equipo de exploradores que recorrió el Ártico durante tres meses.El equipo del Sondeo Catlin del Ártico, encabezado por el explorador Pen Hadow, midió el grosor del hielo a medida que se trasladó en trineo y caminó a través de la parte norte del mar de Beaufort en el polo norte, durante un proyecto de investigación efectuado anteriormente este año.
Sus hallazgos muestran que la mayor parte del hielo en la región sólo tiene un año o menos de haberse formado, cuenta con un espesor de alrededor de 1,8 metros (seis pies) y se derretirá el próximo verano.
Tradicionalmente la región ha tenido hielo más espeso formado a lo largo de varios años, el cual no se derrite con tanta rapidez.
"Con una mayor parte de la región cubierta ahora con hielo de un solo año de antigüedad, evidentemente es más vulnerable", dijo el profesor Peter Wadhams, parte del Grupo de Estudio de la Física de los Océanos Polares en la Universidad de Cambridge, que analizó los datos recabados. "Ahora es más probable que la zona quede libre de hielo cada verano, acercando la fecha potencial en que el hielo en el mar desaparezca completamente en los veranos".
Wadhams dijo que los datos obtenidos en el Sondeo Catlin sobre el Artico respaldan el nuevo consenso de que en 20 años este océano carecerá de hielo en el verano, y que gran parte de esa disminución comenzará en 10 años.
Martin Sommerkorn del World Wildlife Fund, organismo activista por la defensa de la fauna, dijo que el mar del Artico ejerce una posición primordial en el sistema climatológico de la Tierra.
"Recientemente se evaluó que una pérdida así en la cubierta de hielo del Artico desencadenaría potentes repercusiones en el clima que tendrán un impacto mucho más allá del Artico mismo", advirtió.
"Esto podría generar inundaciones que afectarían a una cuarta parte de la población mundial, incrementos sustanciales en las emisiones de gases de invernadero a partir de la liberación de carbono almacenado en forma masiva y cambios extremos en el clima", agregó.
El calentamiento global ha incrementado lo que está en juego en la puja de varias naciones por incrementar su soberanía en el Artico, porque la disminución del hielo polar podría algún día facilitar el ingreso a la zona para la explotación de recursos y permitiría establecer nuevas rutas marítimas. El rápido derretimiento del hielo ha generado especulaciones de que el Pasaje del Noroeste, que vincula los océanos Atlántico y Pacífico, pudiera convertirse algún día en una ruta para barcos.
Los resultados del sondeo llegan en momentos en que los negociadores se preparan para reunirse en Copenhague en diciembre con el fin de redactar un nuevo pacto para combatir el calentamiento global.
jueves, 15 de octubre de 2009
El Océano Ártico será navegable en 10 años: experto
Debido al calentamiento global, el Océano Artico podría quedar sin hielo en gran parte de su extensión y convertirse en un paso abierto para la navegación durante el verano de 2020, según un experto de la Universidad de Cambridge.
"Es como si el hombre estuviera levantando la tapa de la parte norte del planeta", dijo el profesor Peter Wadhams, experto en regiones polares de la Universidad de Cambridge, durante la presentación de los hallazgos de la "Inspección del Artico Catlin" en Londres.
El académico, quien se ha pasado estudiando el hielo del Artico desde la década de 1960, precisó que la expedición taladró mil 500 agujeros para reunir pruebas durante un recorrido de 435 kilómetros de hielo a principios de este año, según la cadena BBC.
Liderados por el explorador Pen Hadow, las mediciones tomadas por el equipo determinan que el grosor promedio de los témpanos de hielo es de 1.8 metros, lo que es típico del llamado hielo "del primer año", formado durante el invierno anterior y más vulnerable al deshielo.
Sus hallazgos muestran que la mayor parte del hielo en la región sólo tiene un año o menos de haberse formado y cuenta con un espesor de alrededor de 1.8 metros, demasiado delgado para sobrevivir a un derretimiento de hielo en verano. Wadhams, profesor de física oceánica en la Universidad de Cambridge, prevé que buena parte del derretimiento tendrá lugar en una década, aunque el hielo invernal permanecerá durante cientos de años. "Los datos de la investigación apoyan el nuevo consenso respecto a que el Artico se quedará sin hielo en verano en unos 20 años y gran parte de la disminución ocurrirá en 10 años", dijo Wadhams en un comunicado.
"Eso significa que uno podrá tratar al Artico como si fuera esencialmente un mar abierto en el verano y tener transportación a través del Océano Artico". Según el profesor Wadhams, navegación más rápida y acceso más fácil a las reservas de petróleo y gas son algunos de los beneficios del derretimiento en el corto plazo. Pero a largo plazo, perder una característica permanente del planeta implica el riesgo de acelerar el calentamiento global, el cambio de patrones de circulación en los océanos y tener efectos desconocidos en los ecosistemas a causa de la acidificación de las aguas.
Otras de las consecuencias serán que desaparecerá la fauna, aumentará el nivel de los océanos y se liberará una importante cantidad de gases de efecto invernadero.
Los científicos señalan que las pruebas del derretimiento del hielo del Artico son uno de los signos más claros del calentamiento global, que deberían ser tomadas en cuenta por los líderes mundiales que se reunirán en diciembre próximo en Copenhague.
"Es como si el hombre estuviera levantando la tapa de la parte norte del planeta", dijo el profesor Peter Wadhams, experto en regiones polares de la Universidad de Cambridge, durante la presentación de los hallazgos de la "Inspección del Artico Catlin" en Londres.
El académico, quien se ha pasado estudiando el hielo del Artico desde la década de 1960, precisó que la expedición taladró mil 500 agujeros para reunir pruebas durante un recorrido de 435 kilómetros de hielo a principios de este año, según la cadena BBC.
Liderados por el explorador Pen Hadow, las mediciones tomadas por el equipo determinan que el grosor promedio de los témpanos de hielo es de 1.8 metros, lo que es típico del llamado hielo "del primer año", formado durante el invierno anterior y más vulnerable al deshielo.
Sus hallazgos muestran que la mayor parte del hielo en la región sólo tiene un año o menos de haberse formado y cuenta con un espesor de alrededor de 1.8 metros, demasiado delgado para sobrevivir a un derretimiento de hielo en verano. Wadhams, profesor de física oceánica en la Universidad de Cambridge, prevé que buena parte del derretimiento tendrá lugar en una década, aunque el hielo invernal permanecerá durante cientos de años. "Los datos de la investigación apoyan el nuevo consenso respecto a que el Artico se quedará sin hielo en verano en unos 20 años y gran parte de la disminución ocurrirá en 10 años", dijo Wadhams en un comunicado.
"Eso significa que uno podrá tratar al Artico como si fuera esencialmente un mar abierto en el verano y tener transportación a través del Océano Artico". Según el profesor Wadhams, navegación más rápida y acceso más fácil a las reservas de petróleo y gas son algunos de los beneficios del derretimiento en el corto plazo. Pero a largo plazo, perder una característica permanente del planeta implica el riesgo de acelerar el calentamiento global, el cambio de patrones de circulación en los océanos y tener efectos desconocidos en los ecosistemas a causa de la acidificación de las aguas.
Otras de las consecuencias serán que desaparecerá la fauna, aumentará el nivel de los océanos y se liberará una importante cantidad de gases de efecto invernadero.
Los científicos señalan que las pruebas del derretimiento del hielo del Artico son uno de los signos más claros del calentamiento global, que deberían ser tomadas en cuenta por los líderes mundiales que se reunirán en diciembre próximo en Copenhague.
miércoles, 7 de octubre de 2009
Urgen a tomar medidas contra el deshielo
Expertos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos explicaron que el futuro del clima en el mundo está escrito en el patrón de los trozos de hielo sobre la superficie marina en el Océano Ártico.
Argumentaron que los témpanos de hielo grueso solían tener kilómetros de extensión hace sólo una década y que ahora sólo tienen algunos metros, por lo que es necesario tomar medidas para detener el deshielo.
Argumentaron que los témpanos de hielo grueso solían tener kilómetros de extensión hace sólo una década y que ahora sólo tienen algunos metros, por lo que es necesario tomar medidas para detener el deshielo.
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