Si fuéramos a comparar a los destinos de viajes a los autos, Nueva York sería un Cadillac impresionante y elegante rodando por amplias avenidas urbanas; California tendría que ser un convertible deportivo haciendo "zoom zoom" por una carretera costera; y Alaska sería un vehículo recreacional, bien grande, lleno de conveniencias y con espacio de sobra para estar súper-cómodos cuando viajamos.
Alaska, "La Gran Tierra", como le llamaban las gentes nativas, es espectacular en lo que cuenta a dimensiones. Es un sitio que tiene proporciones míticas, como dice Bob Devine en su guía National Geographic Traveler Alaska.
Con 586,000 millas cuadradas de extensión, Alaska es el equivalente de una quinta parte de los 48 estados contiguos de EE.UU. si se le sobrepone a un mapa de EE.UU. su territorio se extiende de la Florida a Minnesota a California.
Otros superlativos de Alaska incluyen más de 3,000,000 de lagos mayores de 20 acres, 39 cordilleras montañosas con 17 de los 20 picos más altos de la América del Norte, más de 3,000 ríos, 1,800 islas, 100,000 glaciares y 33,904 millas de costa.
Para explorar su interior y sus costas espectaculares un plan de viaje que incluya un crucero y un programa por tierra es ideal. Entre los imperdibles de Alaska se encuentran los siguientes:
* La Bahía Glacier ("Glacier Bay")
Sin dudas, el fiordo más famoso de Alaska, este es un parque nacional de 5,000 millas cuadradas, según la guía de Alaska de DK Eyewitness Travel, y cuenta con 12 glaciares que llegan de montañas al mar al igual que cientos de otros glaciares más pequeños. Un guía del parque subió a bordo de nuestro barco, uno de los cruceros de Holland America, para narrar lo que estábamos mirando: los glaciares con hielo denso antiguo en tonos de azul y blanco; las aves exóticas, un oso paseándose por el litoral, y otra fauna incluyendo focas y leones marinos recostados como soleándose en témpanos de hielo.
Nos acercamos al Glaciar Margerie para ver y escuchar el estruendo- como un gran trueno- de un enorme bloque de hielo desprendiéndose del glaciar y cayendo al mar. Otros sonidos memorables incluyeron el burbujear de trozos de hielo del glaciar derritiéndose como Alka Seltzers en el agua salada de la bahía y los chillidos de miles de aves.
* Juneau
La pintoresca capital de Alaska, Juneau es una ciudad accesible solamente por avioneta o barco pues no hay carreteras que atraviesen las montañas y el campo de hielo que la rodean. Las actividades disponibles son tan abundantes como los copos de nieve y el hielo en sus montañas e incluyen excusiones por tierra o por mar para ver el bello Glaciar Mendenhall, paseos en el funicular de Mount Roberts a unos pasos del muelle de cruceros, vuelos en helicóptero para dar caminatas por glaciares, vuelos por avioneta de aterrizaje en agua para admirar fiordos y glaciares y asados de salmón con música folclórica.
* Ketchikan
Este pintoresco pueblito construido en parte con zancos en el mar, es ideal para empaparse de la cultura de las gentes nativas de Alaska durante nuestra visita a Ketchikan, un pintoresco pueblito que es puerto popular en cruceros por Alaska.
Tomamos una excursión que nos llevó al Saxman Native Village. Una villa típica de los indios Tlingits de Alaska, cuenta con una casona ceremonial donde miembros de la tribu nos recibieron con cantos y danzas típicas, y con un parque totémico con una de las colecciones más grandes de estos postes que relatan leyendas de las gentes nativas. En el Centro de Talla de la villa pudimos ver a escultores tallando postes totémicos y otras obras de arte.
* Sitka
Este pueblito es un vestigio de la presencia rusa en los comienzos de Alaska, en un área del Pasaje Interior colonizada por Alejandro Baranof en 1804 y establecida como la capital de la Alaska rusa. Esa presencia rusa está aún evidente en Sitka en sitios como la catedral ortodoxa griega, St. Michael's Russian Orthodox Cathedral, con su cúpula carácteristica y sus bellos íconos dorados. Las opciones en Sitka incluían paseos en canoa tipo "kayak" y en bicicletas.
Nosotros optamos por una excursión por kayaks arreglada independientemente con Alaska Travel Adventures/Best of Alaska Travel. La excursión con guía nos llevó a explorar las aguas de los alrededores de Sitka en kayaks de dos pasajeros (no hace falta experiencia previa en kayaks: nos dieron una lección antes de partir). Además de bellos parajes de Sitka y bosques en sus cercanías, vimos águilas en vuelo, focas y hasta un oso caminando por el litoral, probablemente buscando algo para su cena.
Entre un puerto y otro el barco de Holland America era nuestro hogar en alta mar. Una nave tradicional y elegante, con decorado fino y flores frescas y arte por doquier, el barco cuenta con conveniencias modernas incluyendo numerosas cabinas con balcones privados.
Entre los salones públicos se encuentran el Vista Lounge, con revistas musicales al estilo de Broadway y Las Vegas; el Greenhouse Spa, un bello club de salud con tratamientos europeos y una piscina de terapia; un restaurante principal, el Vista Dining Room, con menus extensos y servicio impecable; un restaurante alternativo, el Pinnacle Grill con ambiente refinado y delicias que incluyen mariscos y carnes de res servidas en loza de Bvlgari; y un restaurante informal tipo bufé, el Lido Restaurant.
Durante la travesía habían más de 50 actividades organizadas incluyendo lecciones de cocina y demostraciones culinarias en el Culinary Arts Center. Para los niños hay un club infantil y otro para adolescentes con actividades supervisadas.
Al aburrimiento se lo habían llevado preso en este barco, y tanto niños como adultos quedaron cautivados por la belleza y esplendor de Alaska.
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