
La intensificación de la actividad solar en los próximos cinco años, acompañada de un cambio en las oscilaciones del Niño, harán que el aumento de temperaturas provocado por los gases de invernadero sea mucho más pronunciado a partir de ahora, según han concluido científicos estadounidenses en un estudio difundido por el diario británico The Guardian.
La investigación, que se publicará en Geophysical Research Letters, aporta una nueva explicación a algunas de las dudas en torno al cambio climático.
Los "escépticos del clima" se han valido en los últimos años de dos argumentos para defender su postura: por un lado, que el clima es variable por naturaleza debido a factores astronómicos, como los cambios en la actividad solar, y, por otro, que el mundo no sólo no se está calentando, sino que se está enfriando ligeramente.
Para el primer argumento, la comunidad científica ha respondido de forma bastante unánime. El clima, ciertamente variable por naturaleza y sujeto a factores astronómicos de carácter cíclico, se está enfrentando actualmente a un nuevo motor de cambio: los gases de efecto invernadero que emite la actividad humana.
En un sistema como el de la Tierra o el clima en el que todo tiene consecuencias, la liberación a la atmósfera de un carbono o un metano que llevaban enterrados decenas de millones de años añadiendo un "excedente" de gases que no pertenecen al ciclo actual también tiene su efecto. Ese superávit de determinados gases potencian el efecto invernadero natural de la atmósfera. Es decir, calientan la cúpula de aire que protege a la vida en este planeta.
Ésta es la teoría más ampliamente aceptada desde hace décadas (la correlación entre aumento de CO2 e incremento de temperaturas) entre los científicos, pese a lo cual no han faltado las críticas basadas en un enfriamiento de la Tierra en los últimos años.
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