De repente y sin advertencia, la gigantesca mole de hielo cobró velocidad, haciendo que expulsara icebergs hacia el océano frente al sudeste de Groenlandia, a una velocidad aún más rápida.
El Glaciar Helheim, duplicó su velocidad en apenas unos cuantos años, fluyendo a través de una hendidura de las estériles montañas costeras a un ritmo sorprendente, de unos 100 pies por día.
Las señales de alarma sonaron por la misma razón en otros glaciares de Groenlandia: ¿Acaso los inmensos hielos que cubren la isla un depósito de agua que si se derritiera podría elevar el nivel del mar 20 pies— estaban en peligro de desplomarse?Cinco años después, hay buenas noticias, además de mucha incertidumbre.
"Parece que las velocidades altas sólo se mantuvieron por un periodo corto" afirmó Gordon Hamilton, glaciólogo de la Universidad de Maine, que desde 2005 mide la velocidad del Helheim por medio de receptores GPS en el sitio.
Por qué han cambiado
Entender por qué los glaciares de Groenlandia comenzaron a derretirse tan abruptamente en la primera mitad de la década es crucial para responder a una pregunta de cuán rápido se elevará el nivel del mar mientras el planeta se calienta.
El asunto ha cobrado categoría de urgente. Los científicos se apresuran para entregar resultados a tiempo para las negociaciones de un nuevo pacto global del clima, en diciembre en Copenhague.
Los expertos dicen que la capa de hielo de Groenlandia, con un espesor de dos millas y un área casi tan grande como México, está perdiendo cerca de 7,000 millones de pies cúbicos de hielo al año.Las nevadas no son suficientes para reemplazar lo que se pierde a través del derretimiento del hielo superficial y la descarga de hielo a través de los fiordos por los glaciares rápidos.
Océanos más calidos
Los científicos todavía no saben cómo se activó el derretimiento y por qué se detuvo. No saben cuánto se debió a variaciones naturales y cuánto a la involuntaria influencia humana.
La explicación más popular es que el paciente — la capa de hielo de Groenlandia — contrajo su dolencia no por una mayor temperatura del aire, sino por un océano más caluroso.
Por eso enfocan su atención en las corrientes oceánicas, que podrían haber enviado pulsos de agua más caliente desde latitudes meridionales como El Niño hacia Groenlandia.
David Holland, director del Centro para la Oceanografía Atmosférica de la Universidad de Nueva York encontró que esas corrientes de agua estaban alcanzando el borde del glaciar más grande de Groenlandia occidental, llamado Sermeq Kujalleq.
Un descubrimiento similar hizo este año el equipo conducido por Fiamma Stranneo, de la Institución Oceanográfica Woods Hole, en Massachusetts.
Otros investigadores dicen que algunos glaciares de Groenlandia han mostrado desaceleraciones similares en años recientes y que quizás no sea un fenómeno tan cataclísmico e irregular, después de todo. Lo cierto es que nadie puede asegurar con certeza que está pasando."Es un poco vergonzoso saber tan poco", admitió Ian Howat, de la Universidad Estatal de Ohio. "No sabremos que se está yendo hasta que se haya ido".
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